El efecto natural del sol tiene consecuencias beneficiosas para la salud, pero también nocivas, tales como el envejecimiento prematuro de la piel, la formación de arrugas y manchas antiestéticas, quemaduras de la piel, disminución de las defensas, cataratas en los ojos o incluso puede dar origen a la formación del cáncer de piel.
Es suficiente una sola exposición solar con quemaduras en la infancia o adolescencia, para que la posibilidad de desarrollar cáncer de piel en el adulto sea mucho mayor. Por eso, las medidas protectoras en los niños y adolescentes, ante la exposición al sol, son imprescindibles y necesitan una atención especial, pensando en el futuro.

En el intervalo de 12 de la mañana a 4 de la tarde hay que evitar exponerse al sol. Aunque nos encontremos con un día nublado las radiaciones ultravioletas siguen actuando. Hay que beber abundante agua antes, durante y después de la exposición solar sin esperar a tener sed. Los rayos solares se reflejan en muchas superficies tales como arena, nieve o rocas por lo que se debe proteger la piel incluso estando a la sombra.
