DEPORTES

El Racing Benavente se derrota así mismo en la primera mitad.

escudo racingRACING BENAVENTE 3.- Geras, Gago, Vini, Blandi, Víctor, Tosko, Modes, Jeri (Jáñez), Merillas, Puchi (Héctor) y Chino (Maniega).

c.d mojadosC.D MOJADOS 5.- Adrián, Alejandro, Alberto, César (Antonio), Mikel, Pedro, Daniel, Medrano, Miguel, Gonzalo (Rodrigo) y Jany (Nacho).

Árbitro.- Gómez Álvarez. Amonestaba a Modesto por el Racing y a Gonzalo por el Mojados.

Goles.- 0-1 Mto 2.- Medrano, 0-2 mto 19.- Gonzalo, 0-3 mto 42.- Medrano, 0-4 mto 53.- Gonzalo, 1-4 mto 55.- Maniega, 1-5 mto 78.- Rodrigo, 2-5 mto 80.- Víctor, 3-5 mto 89.- Blandi.

 

El Racing Benavente volvió a hincar la rodilla en su feudo el pasado sábado ante uno de los rivales que peleará con los benaventanos para salvar lo que parece un secreto a voces, el C.D Mojados. Un Racing que pagó muy, pero que muy caro sus errores en la primera mitad y que condenaron a los de Jorge Bruña a que la victoria casi estuviera decidida antes del descanso. Y es que dos goles psicológicos, uno en el minuto 2 tras un regalo de Chino que dejó sólo al visitante Medrano para fusilar a Geras, y otro en el minuto 43, casi cuando se respiraba el aire del descanso, en un balón a la espalda de la defensa benaventana que caía a pies del más experimentado de los visitantes para golpear desde la frontal y ver como en su intento por desviar la pelota, Geras la introdujo más en su portería. Entre medias un gol infantil que llega como consecuencia de un saque de banda, casi a la altura del córner, que peina ligeramente Gonzalo y ante la pasividad de los racinguistas, el balón ayudado por el viento sirve para en ese momento colocar el 0 a 2.

Con las notables ausencias de jugadores importante en la plantilla y con algunos que todavía no están al cien por cien, pero que debían de jugar por no haber número suficiente de jugadores para disputar el choque como Maniega o Tosko, el segundo lo hacía de titular, mientras que el primero salió desde el banquillo por cambio táctico de Jorge Bruña sustituyendo a Chino, que abandonaba las instalaciones en el descanso enfadado por su cambio, pero contento por llevarse el jamón del sorteo, esto no es sensación de equipo, el nueve local tuvo en sus botas la mejor oportunidad de su equipo durante la primera mitad que desbarataba con ciertos problemas el meta Adrián.

Al menos no todo era malo con ese 0 a 3 en contra con el que se retiraron los equipos al vesturario. La actitud del Racing no era la del pasotismo de otros partidos y a excepción de los regalos que acabaron en gol visitante, el equipo mostró otra cara.

Y con esa misma cara salió a por la segunda mitad, con un Maniega que se cargó el equipo a las espaldas y con algunos reajustes en el campo como la incorporación de Héctor en sustitución de un Puchi que sigue muy desaprovechado ante la escasez de balones que recibe y al que no se le puede negar el trabajo en tareas defensivas. Con un Víctor más liberado al que vimos en muchas ocasiones, sin abandonar la defensa, en su posición más natural de mediapunta o delantero en la cual siempre ha brillado, el Racing comenzó a controlar el partido sabiendo que los visitantes iban a nadar y guardar la ropa, como así fue. El mazazo llegaba en el 53 cuando un saque de esquina lo remata libre de marca Gonzalo y que pareció sentenciar el partido.

El Racing sacó fuerzas de flaqueza y empezó a creer en sí mismo y a sentirse mucho más cómodo ofreciéndose en todo momento a buscar el marco contrario y olvidándose de que el marcador le era muy desfavorable. Maniega arrancó con rabia en el 55 zafándose de su marca, adentrándose en el área y largando un zapatazo con la derecha que no vio ni por asomo el meta visitante. Y se sucedieron llegadas al entorno de Adrián una y otra vez, que la defensa vallisoletana se encargaba de abortar, mientras que poco a poco iban a elaborar el quinto, un golazo desde la frontal, con poca resistencia por parte de la defensa local, y que sorprendió a Geras.

Gago arrancaba una y otra vez por su banda creando llegadas de peligro pero en ocasiones demasiado revolucionado lo que hacía que el balón muriera por la línea de fondo o saliera trompicado por los visitantes. Luego apareció el Víctor que conocemos, se llevó un balón pegado a su bota librando a cuantos defensores le salían a su paso y cruzaba la pelota para el 2 a 5. Lástima que eso sucediera a falta de diez minutos para el final porque si esto sucede empezada la segunda parte, el Racing hubiera rozado o conseguido la proeza, más teniendo en cuenta que Super-Maniega se amarraba a un balón junto al banderín izquierdo del ataque local para realizar colocarlo en el área pequeña, donde después de varios sustos al meta visitante fuera Blandi el que lo encontrara y llevara a buen puerto.

El Racing no ganó en el marcador, pero ganó en el campo demostrando que cuando el fútbol se juega como deporte de equipo y cuando uno se preocupa más de lo que pasa sobre el campo que de lo que se señala o se deja de señalar, como lo demuestra una sola amonestación, la tortilla puede ser fácil de dar la vuelta. Nadie va a pedir que el equipo el año que viene esté en la categoría, porque eso quedó bien claro en la presentación del equipo, pero si uno muere hay que hacerlo con las botas puestas y sin que nadie te pueda recriminar que al menos no lo intentaras, al estilo Che Guevara “Más vale morir de pie, que vivir de rodillas”.

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