COMARCA

EL MISMO PRECIO QUE HACE 30 AÑOS

La Alianza por la Unidad del Campo considera un despropósito que los ganaderos de Castilla y León estén percibiendo el mismo precio que hace 30 años por la leche, los corderos y los cabritos y pone la voz de alarma ante el preocupante descenso del ovino en la región.

UPA Y COAG  calificaron ayer de “muy preocupantes” las cifras que apuntan a que en los últimos cinco años el censo de ovejas en Castilla y León haya disminuido en un millón de animales. Ambas agrupaciones, consideran que el desencadenante de esta situación es el incremento de los costes de producción y el bajo precio que los ganaderos perciben por sus productos, como la carne y la leche, está llevando a muchos productores a tener que abandonar la actividad.

A día de hoy, los ganaderos de la región están percibiendo por la leche, los corderos y los cabritos el mismo precio que hace 30 años, lo que hace materialmente inviable continuar con la actividad ganadera en muchos casos.  La crisis se está agudizando por los altísimos costes del pienso y por el descenso del consumo de carne de cordero. Actualmente en nuestra región hay un total de 3.278.539 cabezas de ovino, siendo la provincia de Zamora la que más censo tiene con 729.280 animales, y Ávila la que menos, con 188.794 animales.

Los datos de los que dispone la ALIANZA apuntan que hace cinco años el número de cabezas de ovino era de 4.321.000, lo que equivale a 1.043.000 cabezas más de las que hay actualmente. El descenso en ovino ha sido progresivo, ya que hace tan solo 10 años el censo era de 4.860.000 cabezas (1,6 millones de animales más que ahora). En el último año el descenso en la cabaña de ovino ha seguido siendo significativo ya que el número de cabezas se redujo en 300.000 respecto al 2010. Por lo tanto, nuestra región ha perdido el 25 % de cabezas  de ovino desde el año 2006 y hasta un 33 % desde el año 2002.

UPA y COAG achacan esta situación tan delicada que sufre uno de los sectores ganaderos más importantes de Castilla y León, el ovino-caprino, a la desmesurada subida de los costes de producción año tras año y a los bajos precios que los ganaderos perciben por sus productos. En una situación en la que los productores se encuentran materialmente ahogados por las deudas e incapaces de resistir la pérdida de rentabilidad se ven obligados irremediablemente a abandonar su actividad.

 

Cabe destacar, que desde el año 2009, el precio medio del pienso se ha incrementado más de un 25 %, el gasóleo agrícola se ha encarecido más de un 40% y la energía eléctrica un 30 %, así como los medicamentos para el ganado, que también han tenido una subida considerable de precios. Frente a estos datos, el precio de la leche y de la carne en ovino y caprino no se ha incrementado en la misma proporción. Esta situación determina que sean los ganaderos los que asumen una tremenda pérdida de rentabilidad.

Ante esta difícil situación, La Alianza por la Unidad del Campo de UPA y COAG ha exigido al Ministerio de Agricultura que actúe de inmediato ante la gravísima crisis que sufre el sector ganadero, destacando que resulta lamentable que con la crisis actual, el Gobierno central no quiera ver el problema y tome el silencio como respuesta ante el goteo continuo de cierre de explotaciones.

Además, ambas organizaciones han denunciado también las numerosas dificultades que están teniendo los ganaderos para acceder a las ayudas contra la sequía publicadas en su día por el Ministerio, y donde el Gobierno central solo aporta el coste del aval o la ampliación del periodo de amortización de los préstamos suscritos en el 2010. La realidad es que los ganaderos no pueden acceder a estos nuevos préstamos porque algunas entidades financieras no están dispuestas a concedérselos.

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