Las salidas al bosque en busca de setas pueden ser una forma alternativa de llenar el tiempo y también de hacer algo de ejercicio físico.
En la Península Ibérica, que concentra la mayor riqueza de hongos del continente europeo, solo se conocen el 25 % de las especies micológicas, que son alrededor de 10.000 tipos diferentes de setas, de las cerca de 40.000 especies que se supone existen.
La afición a coger setas ha aumentado de modo asombroso, no hay más que ir a cualquier bosque un fin de semana otoñal para comprobar la presencia de personas que van echando en una cesta o red los hongos que encuentran.

El motivo de tal afición se reduce a obtener unos alimentos que tienen fama de sabores especiales, sin considerar un conocimiento científico sobre los hongos en general.

El riesgo de intoxicación afecta a este grupo de personas aficionadas a su consumo, y de vez en cuando aparece alguna familia afectada por comer setas venenosas.
Lo sorprendente es que especies tóxicas hay muy pocas en Europa, unas 50, y verdaderamente temibles sólo media docena, por lo que con solo conocer estas pocas se evitarían esos lamentables casos. La culpa hay que atribuirla a una serie de falsas reglas empleadas para conocer las setas
como: tener buen aspecto, por su parecido a los níscalos o a los champiñones, por su color discreto, por su carencia de mal olor, porque siempre son comestibles las de tal lugar, por superar la prueba absurda de cocerlas junto a una moneda de plata y no oscurecerla, la imposible destrucción del veneno sumergiendo las setas en vinagre y sal, la deducción de su inocuidad por la comprobación de que no fueron tocadas por animales como erizos, víboras, sapos, caracoles o babosas.

No es definitivamente eficaz la prueba de dar de comer con antelación a gatos o perros, pues aparte de su diferente sensibilidad con respecto a las personas, tardan a veces tanto tiempo en aparecer los síntomas de intoxicación que erróneamente podría pensarse que eran comestibles, y ciertas setas venenosas pueden presentar los síntomas de envenenamiento varios días después de ser comidas.
Aunque no se cultivan en huertas, en nutrición, las setas comestibles pueden incluirse en el grupo de las hortalizas. Son ejemplos de setas comestibles el champiñón, el gurumelo, el níscalo, el gallipierno o la oronja.
Les damos algunos consejos a la hora de recolectar setas:
 No se deben pisotear ni destrozar los setales porque todas las setas, incluidas las no comestibles y venenosas, son elementos muy importantes para el bosque y el equilibrio del ecosistema. Nunca se debe rastrillar ni apartar la hojarasca. El respeto por la naturaleza ha de ser la norma esencial del micólogo. No participes en el empobrecimiento de los bosques.

 No recolectar más de lo que vamos a consumir
De otro modo las setas acabarán en la bolsa de la basura, sin beneficio para nadie. Sin embargo, en el medio ambiente liberan esporas y se recicla la materia orgánica.
 Como norma general, los ejemplares se cortarán con una navaja por la base del pie
Dejando así intacto el micelio que producirá nuevas setas.
 No consumir setas cuya identidad no sea totalmente segura
Solo la perfecta identificación de sus características macroscópicas (pie, volva, anillo, laminillas, …) y microscópicas (esporas, hifas, …) puede garantizar la especie. Se debe consultar a personas
cualificadas en caso de duda.
 Conocer las setas tóxicas y mortales de nuestra zona
Y en caso de intoxicación acudir rápidamente a los servicios médicos. Conservar algún ejemplar de las setas ingeridas puede salvarnos la vida.

 Cuando se trate de ejemplares para exposición, estudio o identificación, desenterrar cuidadosamente todo el pie
Recoger la seta entera. Tres o cuatro ejemplares en distintas fases de crecimiento deberían bastar para éstos fines.
 No recoger setas ni muy jóvenes ni muy viejas
Las primeras son de difícil identificación y las segundas suelen ser indigestas, aún tratándose de especies comestibles.
 Tomar precauciones en la recogida de setas en tiempo lluvioso
Las setas muy “lavadas” pueden cambiar el color y la textura, dificultando la correcta identificación. Por otro lado, sus características organolépticas (aroma, sabor, …) se pierden por el exceso de humedad.
 Los mejores ejemplares son los que están perfectamente desarrollados
Porque aún conservan las características que los son propias en cuanto a color y textura. No destinar al consumo setas procedentes de cunetas o zonas contaminadas (industrias, aguas fecales, …) ya
que pueden acumular sustancias tóxicas.
 Transportar las setas en cestas de mimbre
O en algún otro recipiente que impida la presión mecánica y favorezca la aireación; esto evitará putrefacciones y favorecerá la dispersión de esporas por el campo. Colocar las setas en láminas
hacia abajo para evitar que entre tierra en ellas. Separa claramente los ejemplares no identificados de los otros.

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